¿Quién es Guillermo Chas, uno de los jóvenes referentes de la nueva generación de abogados?

Fundador de Guillermo Chas y Asociados, miembro de la Asociación Argentina de Derecho Constitucional y de la Asociación Argentina de Justicia Constitucional. Junto a APriori repasa sus inicios y opina sobre el futuro de la profesión y los nuevos códigos.

Guillermo Chas es uno de los referentes de la nueva generación de jóvenes abogados de Corrientes y la región.

Guillermo Chas nació y se crió en la Ciudad de Buenos Aires pero siempre quiso vivir lejos del trajín de la gran urbe. Empezó estudiando Ciencias Políticas pero gracias a una clase de una materia llamada “Introducción al Derecho” intuyó que su vocación iba por la ciencia de las leyes y no se equivocó: se recibió de abogado con el mejor promedio de su promoción en la Universidad Católica Argentina, donde además fue Presidente del Centro de Estudiantes de Derecho y la Federación de Estudiantes que nuclea a los gremios de alumnos que esa casa de estudios tiene en Buenos Aires, Rosario, Paraná y Mendoza. Recibió becas por su desempeño académico, se egresó con Diploma de Honor y el Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires lo reconoció con el Premio a la Excelencia Académica.

Antes de recibirse trabajó cinco años en el sector privado en una consultora especializada en asuntos públicos y gubernamentales “donde aprendió a entender cómo piensa la gente que maneja el poder” y de allí saltó a la arena política, actividad que considera “un arte y una vocación” pero que “genera mucho desgaste”. Fue funcionario público en Buenos Aires y en Corrientes y, tras ello, decidió volcarse al ejercicio liberal de su profesión y fundó su propia firma de consultoría especializada en asuntos jurídicos, públicos y políticos.

A los 31 años, con posgrados en Gestión Pública Local y Derecho Penal y el desafío pendiente de cursar el Doctorado en Ciencias Jurídicas, Guillermo Chas también tuvo tiempo de explorar el mundo de la docencia y la investigación en el ámbito del derecho constitucional, administrativo y penal, y cultivó un perfil que combina el rigor técnico con la exposición mediática. Así, se convirtió en uno de los referentes de la nueva generación de abogados y consultores que trabajan en la región de Corrientes y su zona de influencia.

En una entrevista exclusiva con APriori.com.ar, Guillermo no duda en afirmar que fue un privilegiado: “no solo tuve la posibilidad de estudiar en un país donde un porcentaje muy pequeño de la población logra completar sus estudios universitarios, sino que pude elegir qué carrera seguir, dónde cursarla y, por si esto fuera poco, siempre tuve facilidad para entender y pensar el Derecho, que supongo que es con lo que Dios me compensó mi falta de habilidad para jugar a la pelota” dice, mientras se ríe, confiesa que su sueño de la infancia era ser el arquero de Boca y agrega “en la adolescencia, cuando ya me di cuenta que eso iba a ser imposible, quise hacer el curso de réferi de la AFA, pero por una cosa o la otra lo dejé de lado, aunque creo que ahí empecé a darme cuenta que mi camino iba para el lado del ejercicio de la autoridad y la administración de justicia.”

Y continúa: “creo que en la vida siempre hay que tener una cuota de suerte, pero para poder aprovecharla hay que esforzarse y ponerle dedicación y pasión a lo que se hace. Pablo Picasso decía que él quería que, cuando llegaran las musas inspiradoras, lo encontraran trabajando. Esa frase define un poco mi forma de pensar la vida, especialmente en lo que hace a lo profesional. Yo tuve la suerte de que, gracias al esfuerzo de mis abuelos y mis padres, pude elegir qué estudiar y dónde estudiarlo, pero mientras muchos compañeros se iban de vacaciones o salían todos los fines de semana, yo me quedaba trabajando fuera de hora, asistiendo a conferencias o participando de jornadas para conocer gente y aprender lo que no se aprende en la universidad, confiando en que algún día eso iba a marcar una diferencia.”

Guillermo realizó la primaria y la secundaria en la escuela pública, y afirma que está orgulloso de haber egresado del Lenguas Vivas, uno de los colegios más prestigiosos de la Capital Federal que depende del Estado, al nivel del Colegio Nacional de Buenos Aires y el Carlos Pellegrini.

“En el Lengüitas, gracias a uno de los talleres optativos que teníamos en el contraturno, empecé a participar de Modelos de Naciones Unidas, unos simulacros del sistema de la ONU donde descubrí mi vocación por lo público, lo justo y lo político. Si no hubiera ido al Lenguas Vivas, posiblemente no hubiese descubierto lo que me apasionaba. Allí también fui miembro del Consejo de Convivencia, que era una especie de tribunal colegiado con directivos, padres y alumnos que juzgaba los casos de indisciplina, y eso también me marcó: se ve que defendía muy bien a mis compañeros porque frecuentemente algunas profesoras y la vicedirectora, que también integraban el Consejo, me decían que tenía pasta de abogado penalista”, rememora Chas.

Fue en los simulacros diplomáticos donde Guillermo, que confiesa “tenía pánico escénico y no se animaba a hablar en público, si por público se entiende a una audiencia de dos personas”, se subió por primera vez a un atril y tuvo que improvisar un discurso. Un año después estaba representando al país en un Modelo de Naciones Unidas en Nueva York, en la Sede de la ONU, de donde regresó con el Premio a la Mejor Delegación y, al año siguiente, cuando todavía no se había graduado de la escuela, ya era profesor ayudante en el taller, “gracias a una profesora que pensaba fuera de la caja y nos dejaba enseñarles a nuestros compañeros, transmitiéndonos la experiencia entre pares, a pesar de que técnicamente eso no estaba permitido”. Allí descubrió otra de sus pasiones: la docencia.

Hay quienes afirman que toda crisis es una gran oportunidad y Guillermo Chas es uno de ellos. El abogado recuerda con detalle uno de los primeros casos de resonancia mediática en los que intervino en territorio litoraleño, que fue el de las restricciones a la libertad ambulatoria en la localidad de Berón de Astrada, un pueblo ubicado a 150 kilómetros de la capital correntina, donde las autoridades habían dispuesto prohibiciones exageradas que ocuparon las primeras planas de los diarios provinciales e incluso tuvieron cobertura a nivel nacional, donde se destacó su similitud con lo que ocurría en la Provincia de Formosa.

“El caso de los varados en Berón de Astrada fue una bisagra en mi actividad porque me dio una visibilidad y un conocimiento que no esperaba en ese momento y no estaba en mis planes. Todo fue muy rápido, yo me encontraba en mi casa y de repente me llega una publicación de Facebook donde mostraban que una madre y su beba de dos o tres años estaban a la vera de la Ruta Nacional 12 porque no les permitían entrar a su casa. En ese momento no lo pensé, me subí a mi camioneta y fui a presentar un hábeas corpus, lo traté como un caso más, pero a partir de ese momento empezó una escalada mediática y jurídica que me llevó a terminar litigando ante el Superior Tribunal de Justicia en tan solo tres semanas, y a ser entrevistado en todos los diarios y radios de Corrientes”, sostiene Chas.

“Fueron días en los que prácticamente no dormía, pero al cabo de un mes obtuvimos un contundente triunfo cuando la Cámara de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo dictó una sentencia dándonos la razón. Fue un antes y un después en mi carrera y todo nació a consecuencia de una situación crítica y lamentable como lo fue la pandemia del COVID-19”, reflexiona el letrado.

El joven abogado es consultado por distintos medios de comunicación, acerca de temas jurídicos y políticos.

Si tuvieras que darle un consejo a un joven que está terminando la secundaria y quiere inscribirse para estudiar en la Facultad de Derecho, ¿qué le dirías?

Que lo piense dos veces y se replantee si no le conviene más ir por alguna ingeniería, ciencia de datos o similar (risas). Hablando en serio, lo primero y principal, que se pregunte si realmente es una ciencia y una profesión que le llena. Y hago esa distinción entre ciencia y profesión porque una cosa es estudiar derecho y otra muy distinta es ejercer la abogacía en cualquiera de los múltiples campos en los que puede trabajar un abogado. Steve Jobs decía que una gran parte de tu vida la vas a pasar trabajando, por lo cual es importante que realmente ames aquello de lo que trabajes. Me parece una frase sencillamente sensacional. Así que mi consejo sería que, antes de arrancar la carrera, se pregunten por qué es que quieren estudiar esta disciplina y que ahonden en las razones por las que quieren ser abogados. Y una vez que tengan esa respuesta y estén convencidos del motivo, les sugeriría que se tomen el tiempo de salir al territorio para hablar con abogados que trabajan en distintos ámbitos y poder conocer de primera mano cuál es la realidad profesional; que consulten a estudiantes que estén transitando ese camino y a docentes que les puedan contar cómo es, en el día a día, la vida universitaria que tienen por delante. Si no conocen a nadie del ámbito, eso es un plus: ser abogado requiere de una dosis importante de descaro – en el buen sentido de la palabra – y llegar a la Facultad habiendo perdido la vergüenza ya va a significar un diferencial importante en un mundo muy competitivo y con exceso de oferta como lo es el de nuestra profesión.

En el ejercicio de tu profesión desarrollaste un perfil con mucha participación en medios de comunicación tanto digitales como tradicionales. ¿Cómo convive, en tu rol de abogado, la faz técnica con la faz mediática?

La realidad es que son dos aspectos que conviven de manera muy armónica, ya que en cierto modo mi perfil se fue moldeando de esa forma y lo tomo como algo natural. Soy una persona que siempre le dedicó mucho a estudiar y aprender, pero también a opinar, discutir y explicar. Porque cuando uno tiene que litigar ante un tribunal o brindar asesoramiento a una empresa o a un cliente particular, necesita saber de lo que está hablando y eso requiere muchas horas de aprendizaje, lo que incluye no solo leer, estudiar y tomar cursos, sino intercambiar experiencias con otros colegas, investigar y crear contenidos. El derecho es una ciencia que parece estática pero en realidad está en constante movimiento, y como vivimos en una sociedad hiperconectada los medios de comunicación ocupan un lugar fundamental para quienes desarrollamos profesiones con impacto social. Por eso, para mi es un desafío y un honor poder ocupar espacios en los medios y desde ahí contribuir a la difusión del conocimiento jurídico, para que todas las personas puedan entender cuáles son sus derechos y cómo pueden hacer para que sean respetados y defendidos ante todo tipo de vulneración.

Para ir concluyendo, ¿cómo ves el futuro de la actividad profesional en Corrientes?

Creo que la profesión tiene mucho para crecer en nuestra provincia y en la región, sobre todo en algunas cuestiones que todavía no se han desarrollado lo suficiente pero que van a ir cobrando mayor protagonismo a consecuencia de los cambios sociales que venimos atravesando. Pienso, por ejemplo, en el ámbito de los delitos informáticos, que están creciendo enormemente en todo el país y Corrientes no es la excepción; o en el ámbito del asesoramiento jurídico corporativo, el derecho empresarial e incluso el compliance en la medida que vayan creciendo las empresas locales o concretándose inversiones que redunden en la instalación de nuevas organizaciones empresariales; y también percibo que el derecho ambiental va a ir ganando protagonismo por la relevancia que está adquiriendo la cuestión medioambiental en nuestra provincia.

Y para finalizar, ¿qué opinión te merecen los cambios que se vienen adoptando con los nuevos Códigos Procesales?

Estoy completamente a favor de los cambios introducidos con el nuevo Código Procesal Penal, el nuevo Código Procesal Civil y Comercial y también el incipiente Código Procesal de Familia, Niñez y Adolescencia. Considero que el punto común de todos estos cuerpos está dado por la adopción de principios y directrices que favorecen la tutela judicial efectiva, la celeridad y simplicidad en los procesos judiciales, la transparencia y claridad en la administración de justicia, y una mejor relación entre jueces y justiciables, todo lo cual debería resultar en un servicio de justicia más eficaz y eficiente, dando cobijo a un reclamo generalizado de la ciudadanía que espera respuestas más rápidas, claras y oportunas por parte del Poder Judicial. El desafío ahora estará en la efectiva implementación de todos estos cambios, y allí todos los operadores judiciales tendremos que hacer nuestro aporte desde el rol de cada uno, ya que la responsabilidad de concretar las transformaciones no depende ni de los jueces, ni de los fiscales, ni de los abogados y tampoco de los empleados y funcionarios de la justicia sino de la suma de todos y cada una de estas partes.

Guillermo Chas es fundador de Guillermo Chas y Asociados. Miembro de la Asociación Argentina de Derecho Constitucional y la Asociación Argentina de Justicia Constitucional. Es consultado por diversos medios de comunicación y escribe en publicaciones especializadas y en su blog personal.